Qué hacer cuando la competencia quiere llevarse a mi mano derecha

A continuación, tres razones por la que la persona de confianza se acercó a la competencia.

Shock. Esta es la reacción inevitable al enterarnos de que nuestra mano derecha, a quien le hemos confiado los más íntimos secretos de la organización, está ‘coqueteando’ con la competencia. ¿Qué hacer? ¿Tomar el toro por los cuernos? ¿Lanzarse a una labor de espionaje? La respuesta no es fácil. Lo único claro es que, primero, hay que tener un poco de paciencia para analizar la situación y tomar una decisión con cabeza fría.


Pero antes que todo se debe ser realista. Si se tiene una mano derecha eficiente, cumplida, comprometida y disciplinada, obviamente se convierte en un recurso interesante no solo para la competencia directa, sino para todos en la industria. Por eso, otras ofertas de trabajo siempre rondarán, así que el acercamiento de cazadores de talento, per se, no debiera ser motivo de estrés.


Lo que sí conviene pensar en ese contexto es quién hizo el acercamiento: ¿la competencia o la mano derecha? Si fue la competencia, no hay de qué preocuparse. Sería la muestra de un proceso natural, confirmación de un buen ojo para la selección de personal. Pero si fue la mano derecha quien se acercó a la competencia, ahí sí deben saltar las alertas.


A continuación tres posibles razones para que esto haya ocurrido:

  1. ¿Ha desarrollado un plan de carrera para su mano de derecha? El dinero no es todo en la vida. Las personas, sobre todo, aquellas de alto rendimiento, tienden a motivarse por los desafíos. Entonces, si la mano derecha ha hecho lo mismo por años y su condición en la empresa nunca va a cambiar a menos de que uno de los gerentes se jubile o muera, es usted quien está sepultando su interés por seguir a su lado.

  2. ¿Le ha hecho saber a su mano derecha lo importante que es para la organización? La relación con la mano derecha, en ciertos casos, cae en rutinas similares a las de matrimonios maduros, es decir, se empieza a dar todo por descontado y se olvidan de decirle al otro lo esencial que es. Todas esas personas que viven con la camiseta puesta de la organización, que están listas para exceder jornadas regulares de trabajo o para jugarse por una compañía que no es de su propiedad, esperan un reconocimiento. ¿Cuándo fue la última vez que le recordó a su mano derecha cuán estratégico es su trabajo dentro de la organización? Si no lo ha hecho en los tres meses precedentes, es posible entender por qué esa persona se quiere ir.

  3. ¿Convirtió a su mano derecha en persona orquesta? Si bien una de las fortalezas de las personas altamente productivas es su capacidad de realizar varias tareas simultáneamente, también ocurre que los jefes exageramos en aumentar sus asignaciones porque nunca dicen que no. Y esto va más allá. El verdadero problema está en que a veces se olvidan los límites entre lo personal y laboral. Si quema el tiempo de su mano derecha en funciones domésticas, no se asombre cuando le llegue una renuncia a su escritorio.

Luego de este análisis, es fácil entender que una persona altamente motivada y adecuadamente reconocida no debiera tener razones para querer irse. Si ese es el caso, quizás está frente a alguien que no ha sido tan leal como se pensaba. De ser así, es recomendable empezar a preparar su cheque de liquidación. Si algo hay que reconocer en una organización es la lealtad y si un empleado de alta responsabilidad no es leal, pues mejor que se vaya a la competencia.

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