¿Está seguro de que actúa con ética? Antes de responder, le invito a hacer este test


Hace algunos años, pregunté en una de mis clases quién se consideraba una persona ética. Todos alzaron la mano sin titubear. Pedí a algunos de los estudiantes que argumentaran su respuesta y dijeron: “No hago negocios ilícitos”, “no he despedido a nadie injustamente”, “pago mis impuestos”, “pago a mis trabajadores a tiempo”. ¿Son acciones éticas? La verdad, sí. Lo que me apena es que ese tipo de respuestas reducen las dimensiones éticas del ejercicio humano a una sucesión de obviedades y comportamientos regulados por la ley más que por la voluntad.


Prefiero enfocar la ética como la decisión, libre y voluntaria de poner al ser humano como centro e inspiración de nuestras acciones. El filósofo español Leonardo Polo explica que existentres premisas que no se pueden dejar de lado al liderar a un equipo. Tomo un extracto de su pensamiento de la obra de mi autoría 10 claves para un directivo exitoso:


Conocer la realidad personal. La primera y más importante enseñanza que debiera impartirse en las escuelas de negocio es la antropológica, es decir, aquella que versa sobre la intimidad personal. No se puede tomar decisiones que afecten a otros sin, primero, entender su entorno, su historia y los códigos a los que responden.


Conocer al individuo por dentro. El segundo aprendizaje es conocer a cada quien y su modo de ser individual. Quien dirige, da una orden según su personalidad y, quien la obedece, la cumple según la suya. Por eso, es importante tomarse el tiempo de conocer a cada persona. Esto es empatía, ponerse en los zapatos del otro.


Mejorar, no estropear. Un directivo no debe estropear a quien dirige; si la dirección comporta el estropicio de los dirigidos, tiene un sentido entrópico y ello contradice su esencia. Dicho de otra manera, un verdadero directivo inspira y logra el mejoramiento de su personalidad.


Sobre la base de esta inspiradora visión humanista, he hallado una interesante lectura en Inc. Magazine que quiero compartirles, pues plantea una serie de preguntas, a manera de test, para validar si nuestro comportamiento diario es ético:


1. ¿Sus acciones son consistentes con tu pensamiento?

Unidad de vida: hacer lo que pensamos y pensar como vivimos. Si usted se permite señalar como inmoral el comportamiento de alguien más, revise primero cómo lo ha hecho usted. Recuerde que es fácil predicar cómo hacerlo bien, lo difícil es hacerlo bien sin predicar.


2. ¿Compensa la lealtad?

Muchas compañías se jactan de premiar la lealtad de sus colaboradores, pero cuando deben escoger entre un empleado y su propio beneficio, prefieren lo segundo. La lealtad es un virtud importantísima que no admite matices y debe ser bidireccional. Si sus empleados han sido leales, no se le ocurra no devolverles su buena voluntad.


3. ¿Cómo maneja los chismes?

Es muy distinta la sinceridad que el chisme y es clave que un directivo sepa distinguirlos. Cuando un colaborador expone una inquietud de manera transparente y cordial con el espíritu de mejorar la organización, su testimonio debe ser respetado y seguido de una investigación seria. Pero si una persona le habla de otra en términos personales, ofensivos y sin fundamentos, es momento de cortar con firmeza. El chisme no aporta nunca a una organización seria. Las organizaciones abiertas no necesitan soplones.


4. ¿Promete más allá de lo que puede cumplir?

Toda reacción es proporcional a las expectativas asociadas. Es preferible ser realista y exceder los resultados esperados que quedar por debajo de lo ofrecido y causar frustración. No ofrezca algo que no puede garantizar o que está fuera de su control.


5. ¿Sus clientes lo recomiendan?

Este es un excelente indicador de buena salud ética. Nadie mejor que los consumidores para premiar o castigar las acciones de una compañía. No subestime a sus clientes, son personas informadas y exigentes que saben del proceder de su equipo mucho más de lo que usted imagina.


6. ¿Cómo trata a sus vendedores?

Buena parte de la presión financiera de las compañías recae sobre los vendedores. Por eso, su trabajo debe ser respetado siempre como una actividad clave de la organización. Exigir lo imposible no le hace mejor jefe. Un líder es quien saca lo mejor de la gente, no quien consume todas sus energías sin nada a cambio.


7. ¿Cómo comunica las malas noticias?

Comunicar buenas noticias es fácil, pero hablar de despidos, penalizaciones o reducción de beneficios es un reto. Si usted puede comunicar sin ofender, ir al hecho y no a la persona, y rescatar lo bueno de toda circunstancia, mis respetos, esto requiere de mucha inteligencia emocional.


¿Cómo le fue con el test? Ahora sí le pregunto, ¿se considera una persona ética?


#ética

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